En esta entrevista nos aproximaremos al mundo de la pintura y de la creación artística. Para ello conversaremos con un veterano pintor con una trayectoria extraordinaria, y que ha dedicado toda su vida a la pintura. Descubriremos su concepto de arte y las influencias que han motivado su obra. También nos adentraremos en el mundo del arte desde los años 50 y en su visión personal y filosófica sobre la creación artística.*
Entrevistamos al pintor Antonio Rodríguez Pineda, cuyos cuadros se encuentran distribuidos por todo el territorio nacional y en colecciones privadas de Alemania, Francia, Japón y Estados Unidos. Nacido en Motril (Granada), en 1939, a los 12 años ingresa en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal para iniciarse en el estudio del dibujo. A los 17, viendo los profesores sus progresos, le apoyan para que se traslade a Madrid a seguir su aprendizaje del dibujo y de la pintura. Así se incorpora primero a la Escuela de Artes y Oficios de Madrid y después a la de Bellas Artes.
Durante cuatro años va alternando el dibujo del cómic y de la pintura con sus estudios. Más tarde se dedicará exclusivamente a la pintura, hasta la actualidad. Antonio celebró su primera exposición en Motril en el año 1962. A esta le seguirán muchas otras en Guadalajara, Avilés, Benavente, Hoyo de Manzanares, Madrid y un largo etcétera. Ya en su juventud fue galardonado con el primer premio de la Escuela de Artes y Oficios de Motril, en los años 50 y principios de los 60, que le impulsaron a dedicar su vida a la pintura. Con Antonio haremos un viaje único al corazón de la pintura y a la mente de un verdadero creador.

Pablo.- Antonio, muchas gracias por concedernos esta entrevista.
Antonio.- Muchísimas gracias a ti, Pablo, encantado.
Pablo.- Una de las cosas más fascinantes de tu biografía es que hoy, a tus 85 años, puedes afirmar que te has dedicado íntegramente, toda tu vida, al mundo de la pintura. Esto es algo realmente asombroso hoy en día.
Antonio.- Sí, así ha sido toda mi vida, desde los 6 años en que empecé a dibujar cómics del Guerrero del Antifaz, que era lo que yo leía de pequeñito. Me levantaba mi padre a las 7 de la mañana y me ponía a dibujar. Y él me decía que siguiera, que hiciera cositas, que dibujara, que le encantaba que lo hiciera. Y, además, como yo leía, pues mi padre me animó a dibujar. Y yo, calentándome en el anafre, empezaba a dibujar cómics y las figuras que veía en los cómics. Y la verdad es que ha sido mi pasión desde entonces, hasta los 7 u 8 años cuando un profesor en el aula me dijo: “Pineda, vente para acá, dibuja en la pizarra unas casitas”. Entonces ya notaron mis compañeros algo especial, cuando me llamaba siempre a hacer esos dibujos en clase. La afición ya empezó muy joven, disfrutando. Empecé ya a esa edad a dibujar mucho y hasta inventé algunos cómics. A los amigos les encantaba.
Pablo.- Con lo cual tus comienzos estuvieron en el cómic. Fuiste primero un dibujante de cómic. Estamos en Motril, provincia de Granada, en los años 40 y principios de los 50, cuando esa vocación comienza a despertarte gracias a tu padre y al colegio. Luego ya entras en la Escuela de Artes y Oficios de Motril.
Antonio.- Sí, exactamente. Allí los profesores, viendo que yo destacaba en el dibujo y tenía vocación, me propusieron la idea de que me fuese a Madrid, para seguir mi carrera. A partir de los 10 años empecé también a pintar óleo. Era algo que me apasionaba y me gustó tanto que ya seguí siempre haciendo eso. Y la verdad es que fue maravilloso la experiencia de aquellos días, tan jovencito, y yo con esa idea y esa ilusión de seguir pintando.
Pablo.- Naciste para la pintura, Antonio, ya desde tus primeros pasos allí en Motril. Tus profesores de arte detectan rápidamente tu talento y te recomiendan ir a Madrid. En la capital surgirían oportunidades para desarrollar tu talento. ¿Cómo fue esa llegada a Madrid?
Antonio.- Pues nada más llegar, con 16 años, lo primero que hice fue inscribirme en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, en la central, de la calle Palma. Era 1955. Me matriculé en la clase de pintura. Por lo tanto, allí comencé mi primer curso en serio, aprendiendo técnicas. Un profesor, viendo que progresaba bastante y con ilusión, me llevó a su estudio y estuve 4 años con él aprendiendo a pintar óleo. Fue una maravilla lo que me enseñaron aquellos tiempos, trabajando mucho. Ya con 18 años pintaba bastante bien, con madurez y me defendía estupendamente para hacer exposiciones. Ya vivía perfectamente de la pintura.
Pablo.- 1957. En aquel año puede decirse que comienza realmente tu carrera profesional.
Antonio.- Pintaba mucho y vendía lo que podía. Fueron años muy difíciles también, claro. Los comienzos siempre son complicados. Lo que podía vender apenas servía para pagar la pensión y poco más. A veces, incluso me quedaba sin cenar o sin comer días enteros. Comenzar en el mundo de la pintura no es nada fácil. Requiere tesón.
Pablo.- En aquel tiempo, ya superada la posguerra, España todavía atravesaba tiempos difíciles y para los artistas aún más.
Antonio.- Nadie se preocupaba de los artistas, pero tuve la suerte de que un pintor del que me hice amigo de él en Madrid, mayor que yo, y que ya llevaba algunos años en Madrid, me indicó dónde podía vender algunos cuadros. Y exactamente eso es lo que hice. Fui a las exposiciones y galerías que me dijo y llevé algunos cuadritos, de modo que enseguida pude vender los seis que había llevado esa primera vez. Y desde entonces es cuando ya empecé a ganar para vivir bien. Fue a partir de ese momento cuando ya ingresé lo suficiente con regularidad como para vivir bien y pensar en seguir adelante con la pintura y mi vocación artística, ya convertida también en profesión.
Pablo.- Antonio, ¿cómo era tu vida en Madrid a finales de los años 50? Tu venías de Granada, te mudaste a Madrid, estudiaste muy duro y te formaste como pintor profesional.
Antonio.- Fueron tiempos duros pero muy felices. Como tenía poca experiencia de ciudad grande y acostumbrado a un pueblo, pues figúrate. La verdad es que tuve algunos altibajos, porque es lógico, era una persona que estaba aprendiendo y recibí muchos “No”, muchos portazos. Gracias a mi insistencia y la ilusión que yo tenía por ser pintor me llevaron a sufrir todo eso con alegría. Además, me considero una persona con un carácter muy alegre y eso me ayudó a superar días muy duros en Madrid, con hambre y necesidad hasta que me estabilicé. Al menos ahora, viendo con retrospectiva, estoy agradecido por esa elección que hice porque me valió para seguir la carrera de pintor y aprovechar las oportunidades que fueron surgiendo en Madrid.
Pablo.- Los comienzos nunca son fáciles. Pero conseguiste vencer las dificultades, los obstáculos, con optimismo y perseverancia. Detrás de tu arte hubo mucha constancia.
Antonio.- Hay que vencer las dificultades porque sin duda cuando se empieza en el mundo del arte todo es muy difícil. En general, todos los oficios son difíciles, pero la verdad es que la pintura quizá más porque es una cosa “innecesaria”, que solamente se compra por gusto, por disfrute estético. Pero la verdad es que no me puedo quejar porque he tenido bastante suerte. He trabajado muchísimo, sinceramente, pero la verdad es que venían a comprarme cuadros desde Japón.
Pablo.- Asombroso. Off the record, me reconocías que no estás totalmente seguro del número total de cuadros que has pintado hasta la fecha. Son más de 70 años pintando todos los días. Me decías que podía rondar una cifra cercana a 3.000.
Antonio.- Sí, la verdad es que serán unos 3.000 cuadros más o menos. Me pedían de Norteamérica. A muchos extranjeros les fascinaba y sigue fascinando la Alpujarra granadina. Tuve clientes de casi todo el mundo.
Pablo.- ¿Cómo te descubrieron? ¿Dieron con tu galería en alguna exposición?
Antonio.- Sí, yo tenía un mecenas que tenía un estudio. Las pinturas de varios pintores terminaban allí y se revendían a los americanos, japoneses, alemanes o franceses, sobre todo. A todos los que pasaban por su casa, porque tenía ya una solera tremenda. Quienes se hacían con los cuadros hacían que otros vinieran desde todos los rincones del mundo. Las pinturas se vendían extraordinariamente bien.
Pablo.- ¿Cuáles fueron tus primeras exposiciones? He leído en tu biografía que pasaste por Benavente y otras ciudades, en giras de exposición artística.
Antonio.- Sí, los primeros pasos fueron precisamente haciendo eso. También fui a Avilés a hacer exposiciones. Todos los que pintábamos en Bellas Artes de Madrid hacíamos exposiciones colectivas en diversos sitios. Posteriormente, muchos trabajos se colocaban en galerías, cada vez más importantes.
Pablo.- Antonio, 3.000 cuadros. Es difícil hacer un inventario o relación de las mismas. No sé si tienes algún tipo de archivo, pero me imagino que es complicado, ¿no?
Antonio.- La verdad es que es muy complicado porque los primeros años tampoco yo tenía noción de que fuera a mantenerme así toda mi vida. No tuve la atención de ponerme a apuntar todas las pinturas que realizaba y sus destinatarios.
Pablo.- ¿Has podido mantener siempre un estilo constante o has sido también transformándote como pintor a lo largo del tiempo?
Antonio.- A medida que ha transcurrido el tiempo, lo que se va aprendiendo es a cuidar más los detalles, la calidad. Y claro, son muchos años y se va evolucionando bastante. Parece mentira, pero hay algunos cuadros que conservo con mucho cariño porque los guardo precisamente para tener algo de aquella época de joven. Y claro, se nota muchísimo la técnica y las pinceladas. La fuerza y matiz de las pinceladas era diferente.
Pablo.- ¿Cómo definirías tu estilo, Antonio?
Antonio.- Es figurativo, impresionista. Desde hace unos 30 años hacia acá, uso más la espátula que el pincel. O sea, meto más pasta y colorido, y también más fuerza del color. Y eso se nota muchísimo.
Pablo.- Algunos de tus cuadros me evocan bastante a la pintura de Joaquín Sorolla ¿te sirvió de referente o fue una influencia?
Antonio.- Ha sido una influencia tremenda. Siempre me ha gustado. Visité mucho su estudio, donde trabajaba. El Museo Sorolla ha sido mi preferido siempre. Simplemente por la luz y sus temas que me encantan. Ha sido como un maestro.
Pablo.- Juegos de luces y de colores. ¿Cómo trabajas los colores, Antonio? Porque en tus cuadros realmente trabajas unas tonalidades de forma muy especial.
Antonio.- A mí me gusta no usar nunca un color puro. Siempre lo mezclo con alguno. Del blanco al negro, todos tienen algún matiz. Nunca he puesto un negro en un cuadro mío, ni un blanco puro. Todo es matizado, dependiendo de lo claro que necesite, de la calidad de la luz y de lo que desee transmitir, pero siempre matizando el color puro.
Pablo.- También has hecho retratos.
Antonio.- Sí, yo me he dedicado a hacer de todo, de niño comics, de mayor paisajes naturales y urbanos, bodegón, y retratos, de todo.
Pablo.- ¿Cuál es tu sitio predilecto de inspiración? Porque los paisajes que vemos en tus cuadros son muchos de la Sierra de Granada y de tu pueblo natal, Motril. ¿Dónde y cómo obtienes ese recogimiento e inspiración para tu pintura?
Antonio.- En cuanto veo un paisaje o cualquier calle que me gusta, bien por la sombra o bien por la luz, enseguida pienso que debo detenerme y captarlo. Es intuición. La inspiración viene de forma espontánea e intuitiva, sintiendo un lugar en un momento preciso. Lo hago en mis viajes. Siempre me llevo mis instrumentos conmigo para hacer los cuadros. Posiblemente tenga pinturas de todas las ciudades o pueblos que he visitado. Algunos los he guardados para mí, no para la venta, solo para mi colección privada.
Pablo.- La clave que sigues es aprovechar ese momento, ese lugar donde captar la esencia. ¿De entre todos viajes realizados, cual sería tu favorito, donde sientes mayor inspiración?
Antonio.- Mi principal destino ha sido la Alpujarra de Granada. Es una maravilla aquel paisaje, aquellos pueblos tan típicos, tan blancos. La Sierra de Granada me inspira enseguida. Y nada más pisar aquellos parajes se me despierta la necesidad de pintar. Es increíble lo bonitas que son las calles y plazuelas de los pueblecitos de allí. Me encanta toda aquella zona y es el principal motivo de mi inspiración, sin duda.
Pablo.- Me decías antes que has recorrido la sierra con tu coche y en familia. Pasabas temporadas enteras allá.
Antonio.- Semanas enteras pintando por aquellos pueblos. Pampaneira, Bubión, Capileira, Pitres. Hay una cantidad de pueblos increíblemente preciosos, que me inspiran enseguida. Es una sierra maravillosa. Los paisajes ahí me invitaban a hacer cuadros, mirara adonde mirara.
Pablo.- Pues desde aquí extendemos la recomendación de visitar aquella comarca y acordarse de la pintura de Antonio. Buscar la ocasión para viajar a la Sierra de la Alpujarra, que nuestro entrevistado ha recorrido tanto y reflejado en sus pinturas. Antonio, ¿qué otros viajes has hecho por España y qué otros lugares han sido también fuente de inspiración? Has hecho varias estancias largas por otras partes de la geografía española.
Antonio.- Destacaría precisamente otro pueblo también de Granada, Almuñécar. Allí hemos pasado en familia nuestras vacaciones muchos años. Ahí el motivo es el mar, la costa. Y por supuesto Motril. También Mallorca. He pintado jardines mallorquines, muy bonitos. Siempre hay algo que hacer en la isla y en Palma. Me encantan los jardines que hay en Mallorca, los caserones con unos jardines preciosos. También he hecho viajes a Bruselas y he recorrido Bélgica mucho. Especialmente me ha interesado Brujas. No tiene nada que ver con los paisajes alpujarreños. Es otro mundo de luz y color, pero también interesante.
Pablo.- Hay gente que dice que todo puede ser arte. Existe en determinados entornos la presunción relativista de que cualquier cosa puede ser susceptible de ser considerado arte. Tú como artista, como pintor vocacional y profesional, que llevas más de 70 años pintando ¿cómo respondes a esta cuestión de que todo puede ser arte?
Antonio.- Mira, la vida ha evolucionado mucho y la verdad es que cuando vas a una exposición y ves alguna cosa que, al menos a mí, no me inspira nada, paso de ella. No me detengo siquiera. Hay veces que ves unas cosas, en fin. Es increíble las cosas que ves, no las puedes comprender, pero te dicen que eso es arte. El arte no es pura subjetividad. Hay formas, técnicas y esencias, una objetividad. Hay ciertas cosas que pasan por arte que no lo son.
Pablo.- Para un artista como tú y como otros que consagráis la vida a un arte, con destreza, la inspiración no viene sola, se basa en el trabajo. Dedicación y trabajo diario. Por eso, observar, con todos mis respetos, a algunos cantamañanas que con unos pintarrajos sobre un lienzo construyen una narrativa para justificar que eso es arte abstracto, vanguardista, posmoderno, que eso es en definitiva arte, es cuanto menos dudoso, ¿no?
Antonio.- Sin duda. Yo he visto cosas tan raras, cuadros en blanco y un puntito en una esquina. Y gente diciendo que eso es arte. Eso es nada. No veo, percibo ni siento ningún arte en ello. Tampoco un trabajo real que justifique ciertas valoraciones. Creo que todo ese éxito es trivial y efímero.
Pablo.- Un cuadro tuyo, por ejemplo, ¿cuántas horas de trabajo hay ahí incorporadas, consagradas?
Antonio.- Pues eso depende de varios factores, entre otras cosas, de si el cuadro es grande o pequeño. Pero en promedio, diría que una semana. Un cuadro mediano se puede hacer en una semana bastante bien y sin problema. Y dándole sus tiempos, claro. Porque hay que dejar secarlo, hay que volver a pintar después encima, hay que matizar, hay que darle muchos toques y retoques técnicos hasta verlo bien, hasta que al final uno queda satisfecho y merece la pena apreciarlo.
Pablo.- Una semana de promedio. Esto contrasta con un supuesto cuadro que, como tú has dicho, no es más que un simple lienzo blanco con un punto. Ahí no hay mucho valor de trabajo, todo hay que decirlo. Y tampoco creo que haya mucha inspiración, más allá del arte para cobrarlo, eso sí. Con toda la experiencia de tu trayectoria, Antonio, estás más que autorizado para emitir un juicio sobre el mundo artístico. Mi pregunta es la siguiente: la evolución del mercado del arte ¿no es demasiado mercantil o comercial? ¿no está demasiado intermediado por el negocio de los galeristas, de los marchantes?
Antonio.- Sí, cada pintor expone todo lo que lo mejor que él puede. Pero los galeristas lo primero que piensan es si van a vender. Por regla general, también los periodistas y los que se dedican al arte, a la crítica artística, condicionan mucho, quizá demasiado. A veces lo primero que hacen es poner la mano y si le das, puedes pedir lo que quieras. Eso influye muchísimo.
Pablo.- En su letrilla satírica, Quevedo decía “poderoso caballero es Don Dinero”.
Antonio.- Don Dinero, exactamente.
Pablo.- Hasta un auténtico bodrio puede recibir grandes halagos públicos.
Antonio.- Por un bodrio pueden pedir millones. Todo en este mundo, a un cierto nivel, está influenciado por el dinero.
Pablo.- ¿Y en tu caso, Antonio, ¿cómo en tu carrera profesional has lidiado con los críticos, con las revistas de arte, la información y noticias de las exposiciones? ¿Cómo te has enfrentado a las críticas? ¿Cómo te has mantenido al margen de las alabanzas como de aquellas críticas más destructivas?
Antonio.- Mira, yo de las críticas buenas, como yo sé bien lo que he dado y lo que me han pedido, por lo general, no las creo. A las que han sido duras, tiendo a fiarme de ellas, porque pueden contener algo de verdad. Por lo tanto, he creído siempre mejor mantenerme al margen de los halagos y aprender mejor de las negativas, porque a veces he notado que llevaban cierta razón. No me fio de los que te ponen la mano y te hacen una buena crítica, porque claro, hacen alabanzas demasiado buenas y a veces se pasan.
Pablo.- ¿Y qué recomendaciones darías a esos pintores noveles que se están iniciando en el mundo de la pintura, que están atravesando las dificultades del comienzo de una carrera profesional? Tu eres un referente en el sentido de que haber vivido enteramente de tus cuadros por más de siete décadas no lo pueden decir muchas personas. Aquí te invito a dar las recomendaciones, sugerencias o consejos que estimes conveniente.
Antonio.- Para aquellos que empiezan ahora, la verdad es que yo auguro una dureza aún mayor de la que yo atrevesé. Deben poner todo su empeño y su valía, pero no exigirse más de lo que no puede dar en esa temprana edad. Todo con paciencia, sin perder la ilusión. Pintar lo que se siente, cuidando los detalles. Eso es lo principal y básico. Con ilusión, sin perderla, y como dije antes, sin hacer demasiado caso a halagos ni a las críticas destructivas.
Pablo.- Ya para terminar, hablemos de la IA y el arte pictórico. En los últimos años estamos asistiendo a la irrupción de la inteligencia artificial, también en el mundo del arte, con el llamado arte digital. La IA es capaz de generar imágenes, pinturas y dibujos de todo tipo. ¿Cómo ves el mundo de la “tecnología artística”? ¿Crees que es un rival para el ser humano o un aliado? ¿Puede potenciar el talento humano o lo destruye?
Antonio.- Esto está evolucionando de una manera rapidísima. La IA hace cosas increíbles. Puede imitar a cualquier artista, sólo hay que entrenarla con un determinado autor y acaban simulando sus características. Y, además, parece que de momento no hay para los creadores una posibilidad de decir que no queremos que nos imiten. Aunque tú no quieras, lo hacen y se queda así. No sé sinceramente si todo esto será para bien, pero la verdad es que hasta ahora yo estoy realmente impresionado con todo lo que está sucediendo. Cualquier cosa que se puede hacer con la inteligencia humana, incluido el arte, parece que lo puede imitar, replicar o simular la IA. Pero claro, detrás de esa supuesta creación no hay un espíritu humano, es un producto artificial.
Pablo.- Por ejemplo, en el mundo de la música hay modelos de IA entrenadas para completar composiciones de artistas que fallecieron con obras inconclusas, partituras incompletas. También en el mundo de la pintura. Algunas obras que se han quedado a medias se han podido completar a nivel digital. Se puede pedir a una IA que genere un contenido que tenga los mismos rasgos característicos de un autor, a partir de una base de datos, encontrando así patrones recurrentes.
Antonio.- Estoy seguro de que se conseguirá. Estoy seguro, porque está tecnología está muy perfeccionada y esto evoluciona cada día más.
Pablo.- ¿Hay algo en lo humano que sea irrepetible o inconfundible? Esa capacidad singular para dotar a una obra de esa huella humana única, y un estilo personal que un computador por sí mismo no pueda generar artificialmente.
Antonio.- A la IA le falta el alma. Sin alma no hay posibilidad de arte, en sentido genuino o estricto. La IA evoluciona tan rápido que no se sabe a dónde vamos a llegar con ella, pero alma y conciencia como tal, no tiene.
Pablo.- Estos días estás exponiendo en el Centro Cultural Alfredo Kraus, en Madrid, una parte de tu obra.
Antonio.- Sí, la verdad es que esta exposición me ha tenido muy atareado estos meses. Además, es una exposición de obras de mi propiedad. No se vende nada. Todo ha venido expresamente por mis alumnos. Ellos mismos han querido que yo exponga y para que ellos vean toda mi obra, porque no sabían nada de esta parte de mi obra. Por lo tanto, es una exposición para todos mis alumnos, amigos y compañeros. Ha quedado preciosa, muy bonita.
Pablo.- Hace 3 años recibiste un homenaje por parte del Ayuntamiento de Motril. También la editorial Granada Costa editó un libro homenaje titulado La fuerza de una ilusión, donde se exponen las claves de tu pintura.
Antonio.- Sí, he colaborado mucho con ellos. En agradecimiento me hicieron un libro que efectivamente cuenta parte de mi vida.
Pablo.- ¿Tienes algún proyecto entre manos?
Antonio.- Tengo una exposición en proyecto, en El Pardo. En cuanto la actual termine nos pondremos con ello.
Pablo.- Pues enhorabuena, una gran noticia. Muchísimas gracias, Antonio, por compartirnos tu pasión por la pintura, que ha sido, en definitiva, tu vida.
Antonio.- Muchísimas gracias, un placer.

*Este texto es una transcripción de la entrevista para el programa “Nuestro Mundo”, emitida en la emisora argentina Estudio Radio el 21 de enero de 2025.

Doctor en Derecho y profesor universitario (Madrid, España). Además de sus publicaciones profesionales de índole académica, colabora en varios medios de comunicación españoles y ha publicado recientemente varios libros: Momento y encrucijada de España (Ediciones Atlantis, 2020), Dinero, crisis y poder global (SND, 2021) y Polis y justicia (Aula Magna-McGraw Hill, 2023).
